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Desarrollo, biodiversidad y cultura: el aprendizaje continúa PDF Imprimir E-Mail

02 - Conversatorio en predio cafetaleroCon un interesante debate sobre posibilidades, potencialidades y desafíos para el desarrollo territorial basado en activos culturales y naturales, concluyó el pasado lunes 5 de octubre en la ciudad de Tarija la Ruta de Aprendizaje “Biodiversidad natural e identidad cultural en territorios rurales de Bolivia”. Durante 12 días de viaje la Ruta propició el intercambio de experiencias entre bolivianos, ecuatorianos, colombianos y mexicanos de las más diversas competencias (promotores, decidores, gestores, productores, emprendedores y líderes gubernamentales), protagonistas de procesos de desarrollo cimentados en la biodiversidad y la cultura de sus respectivos territorios.

Variados fueron los escenarios de intercambio en este intenso recorrido pedagógico, incluyendo diversos entornos naturales y pisos térmicos que dieron muestra de una enorme riqueza a pesar de sus incipientes estados de avance, pues como señaló el experto técnico de la Ruta, Marcelo Uribe (RIMISP), “Bolivia es un país diverso y con múltiples potencialidades, pero muy poco conocidas por los propios bolivianos”.

El itinerario comenzó en la zona subtropical de Caranavi, donde los ruteros tuvieron oportunidad de visitar la experiencia de la Cooperativa Unión PRO AGRO del Cantón de Chijchipani, destacada por su capacidad organizacional y por el notable posicionamiento internacional de su exquisito café orgánico de altura. Con el testimonio de diversos socios de la Cooperativa y el aporte de otros actores locales relevantes (la alcaldía, la FECAFEB y la Fundación Nuevo Norte, entre otros), fue transmitido y debatido el proceso de consolidación de la producción y comercialización del café como una alternativa dinamizadora del territorio, al tiempo que fueron abordándose cuestiones más generales tales como la necesidad de una caficultura, el comercio justo, la producción orgánica, el cultivo de la coca como práctica cultural y como problemática social, las denominaciones de origen y la noción de marca territorial, muchas de las cuales acompañaron todo el recorrido.

04 - Capilla Sixtina AndinaEl Municipio altiplánico de Curahuara de Carangas fue el segundo espacio de intercambio y aprendizaje. A partir del relato de sus autoridades originarias, municipales y nacionales, la visita a sus principales atractivos turísticos, el diálogo con emprendedores locales y la convivencia con cultores tradicionales, se fueron abordando sus complejidades y potencialidades de desarrollo territorial desde la valorización de sus múltiples activos (el Nevado de Sajama, las aguas termales, la diversidad de camélidos, los chullpares, la Capilla Sixtina Andina, la gastronomía, la artesanía, la música, y la medicina tradicional, entre otros). Participaron protagonistas de las iniciativas comunitarias desarrolladas en torno al Parque Nacional Sajama, y se debatieron las implicancias y puntos críticos en la relación entre las comunidades y las áreas protegidas. Fue relevante el aporte de la rutera Carolina González, en representación de Parques Nacionales Naturales de Colombia. El debate giró en torno a temas como la sostenibilidad de emprendimientos privados y comunitarios, las tensiones y soluciones posibles entre áreas protegidas y comuneros ganaderos, los riesgos de procesos mundiales como el calentamiento global y la transculturización, la importancia de generar mecanismos de protección del patrimonio cultural, la relevancia de aprovechar las nuevas tecnologías de comunicación e información, y la necesidad de propiciar espacios de articulación entre los actores locales para potenciar territorialmente las iniciativas de valorización, adentrándose así de lleno en la temática de la Ruta.

05 - ViñedoDesde la ciudad de La Paz, y luego de un vuelo de poco más de 1 hora, la travesía pedagógica continuó en el valle central del departamento de Tarija, al sur de Bolivia. Los ruteros tuvieron la oportunidad de conocer la emergente Ruta de Uvas, Vinos y Singanis de Altura, recorrido turístico que productores y otros emprendedores locales intentan levantar como estrategia de valorización y encadenamiento de las diversas iniciativas turístico-productivas aun dispersas en el territorio, aprovechando las bondades de la vid de altura, la diversidad de productos alimenticios asociados y el proyecto de construcción de la carretera bioceánica. El proceso se fue dando entre visitas a industrias productivas, grandes haciendas, bodegas artesanales, restaurantes y hostales, debates público-privados con participación de actores locales relevantes tales como ASOTUR, FAUTAPO, BID FOMIN, APROVICA y la alcaldía municipal, además de muestras folclóricas, sabrosos platos típicos y embriagadoras degustaciones. La Ruta se adentró así en las nociones de asistencia técnica, encadenamiento y responsabilidad social empresarial, evidenciando a su vez la enorme brecha socioeconómica existente tanto dentro de Tarija como entre los distintos departamentos del país, y la alternativa que en este contexto representa el desarrollo territorial rural con identidad cultural y natural para propiciar una distribución más equitativa de los beneficios de este desarrollo. En este espacio destacó el aporte de la rutera mexicana Claudia Bautista, en representación de Grupo de Estudios Ambientales (GEA), quien presentó la experiencia del rescate de la tradición ancestral del mezcal en Oaxaca y el debate en torno a certificación y denominación de origen en contextos donde la conservación de la cultura esta en riesgo.

Mujer guaraniLa recta final del recorrido tuvo lugar en el municipio de Entre Ríos, donde fueron apareciendo nuevas riquezas, potencialidades, problemáticas y lecciones relevantes. En primera instancia, los ruteros tuvieron la posibilidad de conocer la cultura guaraní, una de las culturas amerindias más relevantes del sur de Bolivia, a partir de la visita a la comunidad de Tentaguazu. En medio de conversatorios bilingües con autoridades originarias, otros guaraníes y representantes del Grupo de Apoyo al Pueblo Guaraní (GAPG), muestra de artesanías, musicalidades y vestimentas tradicionales, todo ello en el entorno natural del rio Pilcomayo, el aprendizaje se fue abriendo a la cosmovisión indígena en torno la naturaleza y la cultura, los aspectos legales de la legitimación del territorio ancestral a partir de los TCO (Territorios Comunitarios de Origen) y las complejidades de generar desarrollo local basado en el turismo vivencial cuando este es generado desde fuera, sin apropiación de la comunidad y en un contexto de vulnerabilidad de condiciones de vida de sus habitantes.

Posteriormente, la Ruta visitó la comunidad de Salinas, en la Reserva Nacional de Tariquía, donde compartieron con cultores, productores, comuneros, artesanos, emprendedores y autoridades locales y nacionales (SERNAP), donde se debatieron las dificultades sociales de las políticas de protección al medio ambiente cuando éstas no incluyen alternativas de acceso a recursos económicos para las comunidades agrícolas y/o ganaderas que habitan dichos contextos. Al mismo tiempo, los ruteros lograron visualizar cómo una problemática territorial puede transformarse en una oportunidad para el desarrollo local, cuando se aprovechan las potencialidades del entorno además de la belleza natural, en este caso, las manifestaciones propias de la mestiza y arraigada cultura chaqueña (su música, hospitalidad, artesanía en cuero, vínculo con el caballo, entre otras), la infraestructura hotelera comunitaria, y los programas gubernamentales de alternativas productivas, tales como la miel.

La Ruta concluyó su recorrido en uno de los ritos más destacados de la Fiesta de Guadalupe, las mataqueadas. Esta festividad es reconocida como la principal celebración religiosa entrerriana, congrega a miles de fieles y turistas locales, y es uno de los activos culturales potenciales más relevantes del Municipio, de modo que además de disfrutar de su vistosidad, los/as ruteros/as pudieron constatar en la práctica, sus fortalezas, debilidades y desafíos para consolidarse como polo para desarrollo del territorio.

03 - Tata SajamaEl aprendizaje vivencial posibilitado por la Ruta se vio fortalecido enormemente gracias a los aportes de los/as ruteros/as, quienes mostraron un inquieta y constante motivación por el intercambio de experiencias. A lo largo del itinerario, se fue construyendo así un amplio debate sobre las potencialidades, pertinencia y claves del desarrollo territorial rural con identidad cultural y natural, concluyendo que este requiere no sólo la valorización de la riqueza del entorno, sino que también, la participación efectiva de la comunidad residente, al tiempo que su articulación en red con los actores locales relevantes para encadenar sus iniciativas y generar espacios conjuntos de toma de decisiones. Y es que el fundamento y la apuesta de esta estrategia de desarrollo es su capacidad de incluir en la cadena de valor a los más pobres, a través de la valorización del patrimonio natural y cultural como instrumentos de lucha por la equidad y justicia social.

Conmovidos por la experiencia y llenos de nuevos aprendizajes e ideas innovadoras para implementar en sus organizaciones de origen, los participantes regresaron a sus territorios, desde donde han podido transmitir a sus pares sus nuevos saberes-haceres y donde ya han comenzado a implementar los primeros pasos de sus planes de innovación, muchos de los cuales rescatan y replican la metodología de las Rutas de Aprendizaje como una herramienta que permite potenciar los procesos de sus territorios y organizaciones. La red de aprendizaje construida sigue funcionando y permitiendo el intercambio de virtual de experiencias con anfitriones y compañeros de Ruta, multiplicando los saberes y el valor de uso del viaje para cada uno/a de quienes participaron en la construcción de este enriquecedor espacio de interaprendizaje.

 
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